De las navidades pasadas, presentes y futuras

Pues ya estamos en diciembre. Parece mentira, pero el año se ha pasado a una velocidad de vértigo… y estamos prácticamente en Navidad.

Personalmente a mí me encanta la Navidad, aunque como muchos sabéis no soy creyente, creo que son unas fechas bonitas para compartir con la familia. No porque no se pueda juntar uno con su familia en cualquier otro momento, pero supongo que tengo unos recuerdos tan bonitos de muchas navidades juntos que me cuesta disociar las fechas de la compañía de los míos.

Cuando yo era pequeña (soy la mayor de los primos) durante algunos años fuimos solamente tres primos: mi hermana Marta (con la que me llevo 4 años y medio), mi primo Carlos (con el que me llevo 3 y medio) y yo misma. Nos veíamos tres veces al año, pero en Navidad siempre estábamos inventando cosas: hacíamos tiendas de campaña en la habitación con sábanas, hacíamos “espectáculos” en la salita (y cobrábamos a los familiares veinte duros por entrar, jajaja), íbamos a ver el Belén viviente…

Eran buenos tiempos, la Navidad tenía el olor de la estufa de carbón de mi abuelo y el sabor del cocido casero. Mi tío Rubén siempre prepara unos árboles, digamos que curiosos, con indios, vaqueros, y últimamente hasta el Fary y Ozzy … y en el fin de fiesta mis tías Mabel y Blanca siempre cantaban (y todavía cantan) canciones de todo tipo (algunas incluso con baile). Nos dejaban ir a la cama tarde, comer chuches, íbamos al cine y teníamos regalos ¿qué más se puede pedir?

 fary

Pero al final llegaba el momento de marchar. Siempre llorábamos muchísimo cuando nos separábamos, incluso mi primo, que por aquel entonces era muy “tímido” lloraba en el lavabo (jaja, qué tierno era), y cuando marchábamos de vuelta a Barcelona incluso nos daba un beso (no era muy dado a los besos entonces…)

 llantos

Esta foto es de uno de esos momentos de berrinche vacacional, y el bebote es mi prima Sara, que fue la siguiente en llegar al elenco de primos (ahora somos nueve nietos de la familia García-Álvarez, si no me dejo ninguno, jaja).

Conforme uno se hace mayor todo cambia, se echa de menos a los que ya no están y parece que en las reuniones familiares pesan más los huecos, pero aún así es bonito tener una fecha en la que reencontrarse.

Hace muchos años que no tengo ese tipo de Navidad con mi familia (por motivos laborales) y realmente es algo que añoro mucho… Además esta será mi primera Navidad sin mi hermana (que no le pasa nada, eh, solo que vive fuera y no nos podremos ver justo en esas fechas).

En días como hoy me gustaría volver a vivir una Navidad como las de entonces (espero que por fin pueda ser el año que viene), con carbón, belenes, espectáculos familiares y por qué no, alguna lagrimilla.

Y vosotros, ¿cómo era vuestra Navidad?

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