… Y el diablo me dio sobrinos

Dicen que a quien Dios no le da hijos, el Diablo le da sobrinos. Y de eso trata este post… de mis sobrinos (vamos a entender sobrinos como hijos de una persona muy cercana, que aunque no es mi hermana “genéticamente”, se hace querer como si lo fuese).
Yo de momento no tengo hijos, así que hay muchas cosas que ignoro, pero tengo a dos pequeñajos que me tienen robado el corazón. Y es que, no hay nada que me anime más que descolgar el teléfono y escuchar unas vocecillas que me explican vete-a-saber-qué, que las mañanas de domingo gritan “¡Tata, tata!” mientras estiran sus bracitos hacia mí, o que me dan besos (de amor, de abuela… tienen repertorio) así sin motivo aparente.

unaiMis sobris son mellizos, y tienen ahora dos añitos y medio, y me parece increíble cómo han crecido, aunque los demás los seguimos viendo como bebés, se hacen mayores, y eso es algo que tiene un síntoma inequívoco, que hasta ahora me había pasado desapercibido: saben que mamá también se llama Yolanda, y que el resto no la llamamos mamá. Puede parecer una obviedad, pero pienso que el hecho de reconocer la individualidad de mamá, su existencia por sí misma fuera de los límites familiares, les hace haber dejado de ser bebés definitivamente, y los convierte en niños, ya que ellos también comienzan a ser más independientes, y un poco “a valerse por sí mismos” (con todas las comillas que se quieran).
Además siempre han tenido personalidades muy diferentes: mientras Sayan está interesado en montar y desmontar cosas (creo que en cuanto tenga edad suficiente le voy a comprar un kit de robótica, a ver qué sale de ahí…), le gustan los gatitos, cualquier vehículo GRANDE, y es reflexivo, Unai por su parte es el alma de la fiesta, baila hasta con la sirena de las ambulancias, le encanta comer (especialmente comida de mayores, se atreve con todo), y es un genio con los teléfonos, tablets y cualquier cachivache que le caiga en sus manitas.

sayanPensando en ellos se me ocurrió una idea: Ositos. Y es que mis peques son como ositos de peluche, estaría achuchándolos todo el día. La verdad que nunca me había parado a pensar en láminas con ositos, pero pensé… ¿por qué no hacer unas láminas que reflejen todo lo que se parecen y todo lo distintos que son? Así nacieron mi Osito Pardo y mi Osito Polar.
Al Osito Pardo le gusta comer hojas de roble, es cálido y mullidito, mientras el Osito Polar disfruta creando estructuras con el hielo, es suave y lindo.
Me ha encantado dibujar estas láminas e imaginarme sus historias… Además ¡creo que han quedado muy bonitos!
Y esta es la historia de mis Ositos… mis sobris ya los tienen en su casita, y si te han gustado y quieres uno para tu peque, personalizado con su nombre, los puedes encontrar en mi página en Etsy ;)

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